miércoles, 7 de diciembre de 2011



  Un radiante sol nos ha acompañado esta mañana. Y de la misma forma, lo está haciendo esta tarde. Un sol que el año pasado no quiso acompañarnos en esta fecha que a muchos se nos antojaba importante. ¿Y por qué? Basta con afirmar que son muchas las personas que ya han preguntado que cuándo era “lo de la Inmaculada con los campanilleros”.

   Hoy se cumple justo un año del hermoso día que vivimos los que tuvimos la suerte de estar cerca de la Virgen. Y qué cosa más hermosa esa la de estar junto a María. Aunque la lluvia impidió que Nuestra Señora de los Dolores saliera a la calle y se rezara públicamente el rosario, la oración en el interior de las naves del templo de San Jorge se desarrolló de la manera más intensa y bella que pudimos imaginar. Esa era el objetivo que desde la comisión de los actos teníamos, acercarnos a Ella, dentro del 450 aniversario. Y eso, efectivamente ocurrió. Para los que estuvimos allí queda la sensación inolvidable de aquella tarde lluviosa, fría, pero sobre todo, mariana.
 
   La imagen de la Santísima Virgen vuelve a vestirse hoy con los colores inmaculistas tal y como hace un año.


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